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La primera disciplina

02 Ene
La primera disciplina

La primera disciplina

Uno aprendió demasiadas disciplinas… tonterias que se toleran cuando buscas que te quieran, y al final descubres que no te quieren a tí… solo al dócil disciplinado. Puede llevar toda una vida aprender de este error.

Cada vez aprendo menos de las disciplinas y sus discípulos, y más del amor a mí mismo y sus allegados. Será porque lo primero de todo me amaron, antes que ninguna disciplina marcara con su latigo mi comportamiento.

Será por eso que hoy puedo ir desnudándome poco a poco de mis disciplinas hasta que, con mucho pudor, pero sin pausa, no quede más que yo mismo, y la primera y más antigua de ellas, el miedo, caiga por siempre a mis pies.

Otros no tendrán tanta suerte…

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5 comentarios

Publicado por en enero 2, 2013 en El Roto, Reflexiones, Tiras Cómicas

 

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5 Respuestas a “La primera disciplina

  1. Paco Guzmán

    enero 2, 2013 at 14:55

    Un abrazo para Andrés Mencía y Alfredo Poyo, dos poetas amigos míos, que me inspiraron para esta entrada con sus originales felicitaciones de año nuevo, y me ofrecieron la ocasión de desempolvar esta magnifica viñeta del Roto

     
  2. Anónimo

    enero 2, 2013 at 22:49

    has dado en el clavo Paco. Abrazo fuerte. Te quiero
    Alfredo

     
  3. Anónimo

    enero 3, 2013 at 06:19

    Mis disciplinas (las pocas o muchas que me quedan) siguen queriéndome disciplinar, pero la férrea intención que desde hace años tengo de vivir mi vida a mi modo (aunque a veces parezca claudicar) me empuja a desnudarme como a tí (en todos los sentidos del término)…

     
  4. Anónimo

    enero 8, 2013 at 08:36

    ¡pero la indisciplina nace de una disciplina previa! ¿será que tendrán antes que atarnos para luego poder saborear la libertad…?

     
  5. Paco Guzmán

    enero 8, 2013 at 20:49

    La cadena que une nuestras rebeliones contra disciplinas previas puede ser interminable.

    De todas maneras el comportamiento de un niño cuando mete la mano en el barro, o se pone a hacer pis en medio del salón en presencia de las visitas, por poner dos ejemplos, no creo que obedezca a una rebelión expresa contra la norma social de los adultos, que aún no conoce. Y sin embargo, antes de sentirnos tentados a disciplinarlos, si se presta un poco de atención se puede observar que, antes que nada, son actos que obedecen al más primario impulso de libertad.

    Cierto es que el ensimismamiento infantil nos niega el conocimiento del otro/a, aunque a veces tengo mis dudas, pero la mayoría de las veces parece que sí. Por eso todas las sociedades humanas inventan artefactos de disciplinar (el más antiguo la familia y la manada, y de ahí en adelante cada vez más sofisticados y restrictivos), para garantizar la paz.

    De un modo u otro, por nacer en sociedad nos atan tarde o temprano, de manera que siempre acabamos luchando por liberarnos, pero antes que nada nacemos repletos de pulsiones de libertad.

     

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